El valle plano de Laguna Torre: la caminata más relajante de la Patagonia

En algún punto de la empinada y rocosa bajada del cerro Fitz Roy, con los pies latiendo y las piernas pesando como plomo, empecé a fantasear activamente con llamar a un número de emergencias para que me rescataran en helicóptero. O mejor todavía, que me bajaran al pueblo en una silla de terciopelo.

No somos atletas de montaña de élite. En el fondo, somos fanáticos de la comida que de vez en cuando jugamos a ser senderistas. De hecho, mi esposa Audrey se la pasó usando calzas en este viaje por una simple razón: después de semanas de darle duro a la gastronomía argentina, los jeans ya no le cerraban. Habíamos llegado a la Patagonia con un par de kilitos de más, necesitando mover un poco el esqueleto.

Así que nos mandamos a hacer el trekking a la Laguna de los Tres. Y nos liquidó.

El Chaltén Patagonia senderistas Samuel Jeffery y Audrey Bergner sonriendo durante una caminata relajada por el sendero Laguna Torre, rodeados de bosque verde de lengas con las espectaculares montañas patagónicas de fondo en un día soleado.
Selfie en El Chaltén, Patagonia, desde el sendero Laguna Torre, con los senderistas Samuel Jeffery y Audrey Bergner disfrutando de una caminata súper tranqui por el valle, rodeados de un bosque de lengas espectacular y los picos patagónicos de fondo. Esta parte del sendero es famosa por ser muchísimo más amigable que la caminata al Fitz Roy.

El día después de esa caminata matadora de más de 20 kilómetros fue un fracaso total. Dormimos como 10 o 12 horas de corrido. Casi ni salimos de la habitación del hotel porque estábamos durísimos.

Pero estábamos en El Chaltén, la capital nacional del trekking en Argentina. No daba para quedarse en la cama para siempre. Necesitábamos un sendero que nos regalara las clásicas vistas de la Patagonia, pero sin requerir otra semana de recuperación. Necesitábamos, literalmente, un paseo por el parque.

Y ahí es donde entra el trekking a la Laguna Torre.

Este sendero de 18 kilómetros (ida y vuelta) es considerado la segunda caminata más famosa de la zona. Pero a diferencia de su hermano mayor y brutal, el Fitz Roy, Laguna Torre es una clase magistral de trekking con alta recompensa y cero sufrimiento.

Acá te dejo la posta, la verdad sin filtro de un “falso senderista” sobre la caminata por el valle plano de la Laguna Torre.

El Chaltén Patagonia desayuno en Vertical Lodge con pan casero, manteca, queso, salame, budín y un huevo pasado por agua con mermelada antes de salir al sendero Laguna Torre, la comida ideal para encarar el día.
Desayuno patagónico en el Vertical Lodge de El Chaltén: pan fresco, manteca, queso, salame, torta y un huevito con mermelada. El combustible clásico antes de mandarse al sendero de la Laguna Torre en el Parque Nacional Los Glaciares. Un buen plato así te salva la vida antes de encarar los días largos de trekking en la Patagonia.

Logística en El Chaltén: La Manzana de un Dólar y el Truco de las 7 AM

Antes de siquiera pisar el sendero, tenés que sobrevivir a la fricción logística del mismísimo pueblo de El Chaltén.

Este pueblito tiene una onda de frontera súper colorida y particular, escondido como un oasis en el medio de montañas imponentes. Pero ese aislamiento te pega una cachetada de realidad. Entramos a un supermercado local —que parecía más un almacén de ramos generales a medio vaciar— y la oferta de comida era más que limitada. Logramos encontrar unas manzanas, pero salían como 1 USD cada una. Para colmo de males, el internet en el pueblo es prácticamente nulo. Los datos del celular no te van a andar ni a palos. El Wi-Fi se cae tantas veces que nos pasamos toda una tarde intentando pasar la tarjeta para pagar la habitación.

Como el tema de las compras venía tan flojo, nos salvó la vida la vianda de 10 USD que ofrecen la mayoría de los hoteles y hosterías. La encargás la noche anterior y te la dejan lista a la mañana. Es una comodidad total.

Sin embargo, la realidad siempre encuentra la forma de arruinarte la comodidad. En plena caminata, el tupper de plástico barato que llevaba mi ensalada de arroz y verduras se reventó sin motivo aparente adentro de la mochila. Para evitar un desastre lleno de vinagreta sobre mis equipos de fotografía, me vi obligado a comerme todo el almuerzo a las 9:00 AM, a menos de una hora de haber arrancado el trekking.

El Rincón de Samuel: ¿Qué venía en esa vianda de 10 dólares?

  • El Plato Fuerte: Una ensalada de arroz contundente con zanahoria, huevo, repollo, tomate, pedazos gigantes de queso y col.
  • Los Snacks: Un turrón de maní, una manzana carísima, un mini muffin y un par de caramelos súper dulces.
  • El Veredicto: Un poco salado para los precios de Argentina, pero vale oro cuando estás a kilómetros de una cocina.

Comparativa de Comida: Supermercado vs. Vianda del Hotel

La EstrategiaEl CostoNivel de EsfuerzoLa Dura Realidad
Ir a cazar al súperAlto. La verdura fresca acá es un lujo. Preparate para pagar alrededor de 1 USD por una simple manzana.Agotador. Tenés que andar de cacería por despensas vacías cruzando los dedos para que haya llegado el camión esta semana.Lo más probable es que termines caminando con un paquete de galletitas de agua y un frasco de mantequilla de maní.
La Vianda del Hotel~10 USD por persona.Nulo. La pedís en recepción antes de dormir y te la dan en la mano cuando salís.Es cara para Argentina, pero la cantidad brutal de calorías (ensalada de arroz, muffins, golosinas) la convierte en el mejor truco para el senderista trucho. ¡Ojo con los tuppers de cristal que se rompen de la nada!
El Chaltén Patagonia entrada al sendero Laguna Torre en el Parque Nacional Los Glaciares con Audrey Bergner de pie junto al cartel de madera Senda a Laguna Torre marcando el inicio de la caminata hacia el Cerro Torre.
Cartel de entrada a la “Senda a Laguna Torre” en El Chaltén, con Audrey Bergner posando justo donde arranca una de las caminatas más populares del Parque Nacional Los Glaciares. Desde acá hay una pequeña subidita antes de que el camino se abra hacia el enorme valle glaciar que va al Cerro Torre.

Más allá de los snacks, hay un nuevo y gran dolor de cabeza logístico para la temporada 2025/2026. Casi cualquier blog desactualizado en internet te va a decir que los senderos de la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares son totalmente gratis. Eso ya no es así. Desde finales de 2024, los extranjeros tienen que gatillar una entrada de 45.000 ARS (unos 45 USD) por un día, con opciones de pases flexibles de 3 y 7 días.

El atajo de la realidad: Las casillas de cobro en la entrada a los senderos casi nunca tienen gente antes de las 7:00 AM. Si arrancás tempranito, tipo estilo alpino, para ver el amanecer sobre el Cerro Torre, lo más seguro es que entres derecho sin cruzarte con nadie ni hacer fila, aunque legalmente deberías comprar el pase por internet antes de ir.

Ficha Técnica del Sendero: Laguna Torre

  • Distancia Total: 18 kilómetros (ida y vuelta).
  • Desnivel: Unos 250 metros.
  • Dificultad: Intermedia. (O sea: Súper manejable si tenés un estado físico mínimamente decente).
  • Tiempo Promedio: De 6 a 8 horas, dependiendo de cuántas veces pares a sacarle fotos a los pajaritos.

El Clima en la Patagonia: Cuándo salir y cuándo quedarse en el café

Cómo pinta el cieloLa posta del senderoVeredicto del Falso Senderista
Despejado y a pleno solEl santo grial. Vas a ver los glaciares colgantes impecables y la aguja de granito del Cerro Torre.Salí ya mismo. Salteate el desayuno, agarrá tu vianda de 10 dólares y ganale a la multitud.
Nublado pero sin vientoLa realidad “Café con Leche”. La laguna va a estar turbia y los picos icónicos van a estar tapados por una pared gris.Vale la pena igual. La caminata por los bosques embrujados y el valle chato es un relajo hermoso de por sí.
El Túnel de Viento PatagónicoApenas podés mantenerte en pie en el pueblo. Vuela tierra y el sendero es un embudo de ráfagas de 80 km/h.Día de cafetería. Quedate adentro. Andá a La Waflería, pedite un buen café con leche y jugá a las cartas hasta que pase el ventarrón. Ni intentes ir al sendero.
El Chaltén Patagonia sendero de caminata hacia Laguna Torre con Audrey Bergner caminando por el bosque de lengas en el valle del Parque Nacional Los Glaciares, con picos de fondo.
Audrey Bergner en pleno sendero hacia Laguna Torre, caminando por un bosquecito hermoso con las cumbres de granito asomando de fondo. Esta primera parte de la caminata te regala unas vistas bárbaras hacia El Chaltén antes de que el terreno se vuelva plano y se abra el valle.

La Única Subida que Importa (Kilómetros 0 al 3)

Salimos del Vertical Lodge armados con los pocos snacks que nos quedaron vivos y un mapa que, por suerte, esta vez sí nos acordamos de llevar.

El sendero a la Laguna Torre no te da respiro al principio. La mayor parte de los 250 metros de desnivel te pegan de lleno apenas arrancás. Íbamos a paso de tortuga, parando a cada rato. Pero, a diferencia de los escalones verticales y asesinos del Fitz Roy, esta primera subida tiene un montón de miradores naturales donde podés recuperar el aliento con la excusa de “admirar el paisaje”.

El primer gran premio llega en el kilómetro 0.7: la Cascada Margarita. Ojo que no es un chorrito de agua tímido. Es una cascada enorme y potente que cae por la piedra en varias secciones y choca con violencia contra el río abajo. Es tan espectacular para la foto que cuesta guardar la cámara.

Para cuando pasás el Mirador del Torre en el kilómetro 2.5 —donde tenés las primeras vistas panorámicas tremendas del glaciar y las montañas—, el esfuerzo físico más pesado del día ya es historia.

Un aviso sobre el estado del sendero: Aunque nos tocó un día de sol radiante, esta primera subida por el bosque se puede poner híper patinosa si llovió hace poco. Las raíces expuestas de las lengas se transforman en un tobogán de barro, así que fijate bien dónde pisás.

El Chaltén Patagonia caminantes incluyendo a Audrey Bergner paseando por el amplio valle glaciar en el sendero Laguna Torre, con el bosque de lengas y el glaciar colgante de fondo.
Caminantes en el sendero Laguna Torre paseando por el enorme valle abierto en el Parque Nacional Los Glaciares. Esta parte del trekking es famosa por ser totalmente plana y relajada, dándote unas vistas panorámicas espectaculares de los glaciares y los cerros mientras te acercás al Cerro Torre.

Anatomía de un Paseo por el Parque en la Patagonia

La dificultad “intermedia” que marcan los carteles del parque es la pura verdad. El desnivel te pega casi todo al principio, pero una vez que pasás la marca de los tres kilómetros y medio, el relieve se rinde por completo. De golpe, estás caminando por un valle espectacularmente llano, con la imagen de un glaciar asomando en el horizonte para mantenerte motivado.

Como ya sabíamos que no nos esperaba una pesadilla vertical al final —a diferencia de la caminata anterior—, toda la presión desapareció por arte de magia. Literalmente me encontré saltando como una cabra loca por arriba de las ramas caídas, súper relajado y dejando que el momento me llevara. Fue un disfrute total.

De hecho, calculamos que el ritmo que metimos en esta segunda mitad fue dos o tres veces más rápido que al principio. Gastamos la mitad del tiempo total solo en vencer esos primeros tres kilómetros cuesta arriba, y después pasamos volando los seis restantes.

Pero “plano” no significa aburrido. La variedad de paisajes en este tramo es una locura. No vas arrastrando los pies por un camino seco y monótono; pasás por una parte del bosque que parece embrujada, llena de ramas retorcidas. Justo después, el clima cambia a bosquecitos llenos de sol, con árboles gigantes que te dan una sombra súper reparadora. Es el tipo de sendero que se saborea de verdad, dejándote frenar a cada rato para sacar fotos o simplemente para llenarte del silencio puro de la Patagonia.

El Checklist del Modo Crucero: Por qué esta parte es la mejor

  • El Ritmo: Apenas pasás la subida, le podés meter mecha por el valle y recuperar el tiempo perdido sin drama.
  • Las Distracciones: La ruta te mantiene entretenido cambiando rápido entre ríos abiertos, bosques medio tenebrosos y copas de árboles re tupidas.
  • El Costo Físico: Como el terreno casi no pide esfuerzo, no vas mirando la punta de los botines rogando por aire. Realmente tenés la energía para levantar la vista y curtir los paisajes de locos que hay en el valle.

Equipamiento para Laguna Torre: Lo que te venden vs. La Realidad

El ÍtemQué te dicen los capos que llevesLa Posta del Falso Senderista
La PilchaPantalones tácticos de 200 dólares, desmontables y antitranspirantes.Calzas ajustadas. Sobre todo si le entraste tan fuerte a la pizza y al asado que ya no te cierra el pantalón de jean.
El EquipoBastones de trekking de fibra de carbono para distribuir el peso.Al reverendo botón. Salvo por los primeros 3 kilómetros, el resto es una autopista llana. No necesitás bastones, metele zapatillas cómodas y a otra cosa.
La MotivaciónUn deseo profundo y espiritual de conectar con la naturaleza cruda.Papas fritas con cheddar y panceta. La necesidad primal de caminar 9 kilómetros rapidísimo para bajarte una hamburguesa con birra artesanal sin culpa.
El Chaltén Patagonia bosque de árboles muertos espectrales a lo largo del sendero Laguna Torre en el Parque Nacional Los Glaciares, formando un paisaje tenebroso por donde pasan los caminantes.
El “bosque embrujado” súper tenebroso en pleno sendero de la Laguna Torre en el Parque Nacional Los Glaciares. Algunas partes del valle están llenas de estos árboles muertos blancos que te regalan un paisaje re dramático y medio surrealista mientras caminás tranca hacia el Cerro Torre.

Bosques Tenebrosos y Lagunitas Escondidas (Kilómetros 3 al 8)

Por el kilómetro 3.5, el sendero cambia por completo. Se terminan las subidas. El camino se achata y te escupe en un valle inmenso y espectacular que va a la par del río Fitz Roy.

Acá es donde la caminata deja de ser un esfuerzo físico y se convierte en puro goce.

Pasamos volando por esta parte, metiendo un ritmo buenísimo. Cero apuro. Literalmente me la pasé saltando troncos como un nene, súper relajado y disfrutando el paisaje a pleno.

Lo mejor de este tramo es que el paisaje no te aburre nunca. No vas clavando la vista en una montaña lejana. Caminamos por un sector que parecía un bosque embrujado, lleno de ramas retorcidas y raras. A los pocos kilómetros, la onda cambiaba a un monte súper tupido, con árboles altísimos y unos rayitos de sol que caían espectacular.

La verdadera joyita de esta sección ni siquiera figuraba en el mapa oficial del parque. Apenitas pasando el kilómetro 3, doblamos una curva y de la nada apareció una lagunita hermosa. Un lugar de mucha paz, ideal para parar un cachito a contemplar.

Se notaba a leguas que el sendero estaba mucho más tranquilo que la autopista de turistas que van a la Laguna de los Tres. Te cruzás gente, obvio, pero no es un desfile constante. Tuvimos tramos largos y de mucha paz donde no vimos a un alma, lo que nos dejó conectar de lleno con el silencio salvaje de la Patagonia.

La Posta del Falso Senderista: Ojo con el Agua “Crocante”

El consejo patagónico de toda la vida es que el agua de los arroyos es purísima y se puede tomar sin filtrar. Y aunque biológicamente sea así, tenés que mirar bien de dónde cargás la caramayola en este valle puntual. Los arroyos que bajan directo de la Laguna Torre vienen cargadísimos de polvo glaciar gris. Si cargás agua muy cerca de la laguna, te vas a tomar un agua “crocante” y arenosa que te puede mandar al baño de cabeza. Buscá mejor los arroyos de agua clara en el bosque antes de llegar, o meté en la mochila un filtro que banque sedimentos pesados.

El Cara a Cara de los Senderos

El DatoEl Circuito Fitz Roy (Laguna de los Tres)El Trekking a la Laguna Torre
La Realidad del GlotónTe exige 12 horas de siesta y un día entero en modo zombi para recuperar las piernas.Te sobra nafta para salir corriendo a la cervecería.
El TerrenoIntermedio hasta el último kilómetro, que es un embudo vertical de piedras que te destruye.Subida los primeros 3 km, y después es un pasillo llano glorioso.
La OndaLleno de gente. Es un sufrimiento grupal hasta la cima.Súper tranquilo, con ratos largos de soledad absoluta.
El PremioLas vistas de montaña más bestiales que vas a ver en tu vida.Depende a full de si está nublado, pero el viaje en sí ya es un trofeo.
El Chaltén Patagonia laguna glaciar Torre con témpanos flotantes y vistas nubladas del Cerro Torre en el Parque Nacional Los Glaciares, mostrando el agua color café con leche del polvo glaciar.
La laguna glaciar Torre en El Chaltén, con una vista totalmente tapada de nubes del Cerro Torre y las cumbres vecinas en el Parque Nacional Los Glaciares. En los días nublados, el lago suele ponerse de un color café con leche turbio por el polvo glaciar suspendido, con un par de bloques de hielo dando vueltas cerquita de la costa.

El Anticlímax del “Café con Leche” en el Kilómetro 9

En el kilómetro 8, pasás el campamento De Agostini. Desde ahí, te queda un tironcito corto y lleno de piedras por la morena hasta llegar al premio final: la Laguna Torre.

Llegamos a la orilla esperando que la aguja de granito icónica del Cerro Torre nos partiera la cabeza, rasgando el cielo.

En cambio, vimos gris.

Una pared densa de nubes se tragó por completo los cerros legendarios. Sin el sol patagónico iluminando el polvo glaciar, la laguna no parecía ni ahí un paraíso alpino inmaculado. Se la veía turbia y helada, pareciendo un charco gigante de café con leche, con un par de pedacitos de hielo flotando medio tristes en la orilla. Allá a lo lejos, el glaciar inmenso se veía negro y opaco.

Si lo comparás con la locura estilo película de Hollywood que es el Fitz Roy, se quedó recontra corto de ese impacto que te deja con la boca abierta. Claramente, hoy no iba a haber fotos de postal.

Pero ahí, sentados en las piedras comiendo los caramelos y las manzanas que nos quedaron, se nos prendió la lamparita. A pesar del bajón de las nubes al final, la posta es que disfruté esta caminata mucho más que la del Fitz Roy.

La Laguna Torre es la prueba irrefutable de que el viaje le puede ganar al destino. La mezcla de paisajes, el bosque que parece sacado de una peli de terror, y ese ritmo llano y tranca del valle… fue una experiencia súper relajante que no nos dejó tirados en la lona.

Para los Más Capos (Lo que nosotros nos salteamos)

Si el clima está despejado, muchas guías te dicen que pases la playa principal y le mandes por el sendero del Mirador Maestri, que va por el filo derecho de la laguna para ver el glaciar más de cerca. Nosotros ni pisamos eso, y si hay viento, hacé lo mismo. Ese filo en particular hace de túnel de viento natural y violento. Si sopla fuerte, te va a cascotes y arena en la cara, haciendo que sea una tortura física totalmente innecesaria.

El Chaltén Patagonia fachada de la cervecería La Zorra donde los caminantes celebran después de hacer el sendero Laguna Torre, conocida por su birra artesanal, hamburguesas y papas con cheddar.
El frente de La Zorra Taproom en El Chaltén, la parada fija para todos los que vuelven del sendero Laguna Torre. Acá vinimos derecho después de caminar a pedirnos hamburguesas hipercalóricas, papas con cheddar y unas buenas pintas de birra artesanal. Uno de los mejores premios gastronómicos del pueblo después de una buena caminata por la Patagonia.

El Síndrome del Fideo Instantáneo y la Caminata Turbinada a Panceta

Juntamos nuestra basura y pegamos la vuelta, pasando de nuevo por el campamento De Agostini.

Y entonces pasó.

Flotando en el aire fresco de la montaña, llegó el inconfundible y ultraprocesado aroma a mochilero cocinando sopa de fideos instantáneos en la calentadorita de gas.

Creo que nunca en mi vida tuve tanta hambre.

Esos fideos olían a gloria pura. Ese simple olor nos destrabó un instinto salvaje en la cabeza. Automáticamente dejamos de ser turistas paseando por la naturaleza y nos transformamos en nuestra verdadera esencia: unos gordos muertos de hambre con una misión de vida.

Los carteles informativos te avisan que el viaje de vuelta te va a llevar unas tres horas. Nosotros guardamos las cámaras, bajamos la cabeza y arrancamos una marcha rápida alimentada por el hambre más feroz. Motivados únicamente por el sueño de una hamburguesa gigante y una birra helada, nos devoramos esos nueve kilómetros en tiempo récord, pisando el pueblo en exactamente dos horas y veinte.

Como la ruta a la Laguna Torre es tan llana y noble, ni fuimos al hotel a tirarnos en la cama a morir. Fuimos derechito al pub.

Nuestra idea original era tener una cena argentina de lujo con un buen vino, pero a los cinco minutos de caminar a mil por hora, los dos llegamos a la misma conclusión: queríamos chatarra.

El Protocolo de Rescate Gastronómico

Nos mandamos a La Zorra, un lugar espectacular con una carta de cervezas artesanales increíble. Ojo, no son las hamburguesas pedorras de bar; son del nivel de las mejores hamburgueserías. Yo me pedí una picantita estilo mexicano que venía ahogada en jalapeños, salsa y guacamole, mientras que Audrey le entró a una que chorreaba panceta. Bajamos todo eso con platos gigantes de papas con cheddar y más panceta, todo bien regadito con pintas de Golden y Stout.

Mejor ni preguntar por las calorías. Nos habíamos ganado cada bocado.

Y como nos sentíamos los campeones del mundo, la cosa no terminó ahí. Salimos rodando por la avenida principal hasta una heladería artesanal y nos pedimos unos cucuruchos tamaño familiar: el mío rebalsaba de súper dulce de leche, y el de Audrey venía hasta el tope de mascarpone y pistacho.

Fue el cierre ideal para un día patagónico inmejorable. Pasamos de ser glotones empachados a senderistas truchos fundidos, para terminar de nuevo como glotones victoriosos. Todo gracias al valle hiper plano, indulgente y recontra lindo de la Laguna Torre.

El Chaltén Patagonia exterior del restaurante vegano Cúrcuma, conocido por platos sanos como quinoa y vegetales asados, un clásico para comer liviano después de caminar la Laguna Torre.
El frente del restaurante vegano Cúrcuma en El Chaltén, un lugar bárbaro para meter una comida más liviana con quinoa, vegetales al horno y postres sanos después del trekking a la Laguna Torre. Es una salvación si tus piernas sobrevivieron a la caminata pero tus jeans ya piden piedad y querés aflojarle a las hamburguesas.

Dónde Comer en El Chaltén

El AntojoAdónde ir en El ChalténQué pedirte (La posta del falso senderista)
La Bomba de Calorías OrdinariaLa ZorraLa hamburguesa picante con jalapeños y guacamole, papas con cheddar y panceta, y una birra Golden.
El Premio FinoSenderosEl risotto de roquefort y nueces, con un vinito Syrah entero para bajarlo, y de postre el infaltable panqueque de manzana.
Para Quedarse a Vivir en el Día de DescansoLa WafleríaWaffles espectaculares y café con leche. Llevate un mazo de cartas y quedate el tiempo necesario para justificar la segunda vuelta.
La Culpa Te ComeCúrcumaCuando el pantalón ya pide piedad y no sube el cierre. Pedite la quinoa, unas verduras asadas y un postrecito light.

¿Te digo la verdad sin anestesia? Puede que Laguna Torre no te dé esa emoción terrorífica y vertical del Fitz Roy. Capaz que ni siquiera te deje ver la montaña si las nubes se ponen en guachas. Pero si lo que buscás es curtir los bosques fantasmales, las cascadas de locos y lo inmensa que es la naturaleza patagónica sin tener que pedir un helicóptero médico después, este es el trekking que tenés que hacer.

Recontra vale la pena.

El Chaltén Patagonia sendero Laguna Torre con Nomadic Samuel Jeffery frenando a sacar fotos del paisaje del valle glaciar en el Parque Nacional Los Glaciares mientras camina hacia el glaciar.
En pleno sendero de la Laguna Torre en El Chaltén, con Nomadic Samuel Jeffery haciendo una parada técnica para fotear el tremendo valle glaciar en el Parque Nacional Los Glaciares. El camino va serpenteando súper tranqui por esta zona abierta, así que es re fácil frenar un rato y llevarse de recuerdo los paisajes patagónicos.

FAQ: El Valle Llano de Laguna Torre: El Paseo Más Relajante de la Patagonia

¿Hace falta un guía para subir a la Laguna Torre?

Ni a ganchos. Los senderos del Parque Nacional Los Glaciares están súper bien marcados, hasta con carteles de los kilómetros. La podés hacer solo lo más bien. Guardate la plata para las pintas y las papas fritas a la vuelta.

¿El agua del sendero se puede tomar?

Sí, pero con pinzas. La regla de oro en la Patagonia es que el agua es segura. Pero los arroyitos que pegan a la Laguna Torre vienen re cargados de sedimento gris. Si no querés tomarte una sopa “crocante” que te revuelva la panza, mejor llená la botellita en los arroyos claritos del bosque antes de pasar el campamento De Agostini, o llevate un filtro.

¿Tengo que pagar entrada en los senderos de El Chaltén?

Sí. No te comas el verso de los blogs viejos. Desde finales de 2024, si sos extranjero te sacuden 45.000 ARS por un pase de un día (unos 45 dólares). Eso sí, antes de las 7:00 AM rara vez hay alguien en las garitas, así que los que madrugan suelen pasar de largo. Igual pegate una mirada a los precios actuales, porque la economía argentina está en modo recontra dinámico.

¿Qué tan jodida es la Laguna Torre en comparación al Fitz Roy?

El día y la noche. Laguna de los Tres es una picadora de carne que nos obligó a dormir 12 horas seguidas. Al lado de eso, Laguna Torre es un paseíto. Te sacás la subida de encima en los primeros tres kilómetros, y el resto es navegar por un valle llano y espectacular.

¿Puedo comprar comida en el medio del camino?

Definitivamente no. Olvidate de los kioscos o paradores apenas salís del pueblo. Pagate la vianda de 10 dólares del hotel la noche antes y listo. Eso sí, fijate bien cómo la metés en la mochila: a mí se me estalló el tupper de plástico de la ensalada y me tuve que tragar el almuerzo a las 9 de la mañana.

¿Hacen falta los bastones de trekking para esto?

La verdad que no. Hubiéramos matado por tener bastones en la trepada de piedras asesinas del Fitz Roy. Pero para Laguna Torre, a menos que tengas las rodillas detonadas, no te hacen falta. A partir del kilómetro 3.5, el camino es pura tierra súper mansa.

¿Hay señal o Wi-Fi en el sendero?

Cero. Tus datos del celular son historia. Te digo la posta, ni en El Chaltén agarra el internet: nosotros ni siquiera pudimos pasar la tarjeta de crédito para pagar el hotel. Bajate los mapas offline antes de pisar el pueblo y acostúmbrate a vivir desconectado.

¿Qué hago si el clima está de terror?

Comer. El clima patagónico es un quilombo hermoso. Si el viento aúlla y la lluvia te pega de costado, no te mandes a sufrir de onda. Metete en La Cervecería por un guiso y una cerveza, o clavate en La Waflería con un café con leche a jugar al truco toda la tarde. La montaña no se va a ir a ningún lado.

Una nota de Samuel: Escribimos esta guía originalmente en inglés basándonos en nuestros viajes. Como amamos la Patagonia, usamos herramientas de traducción para pasarla al castellano rioplatense y compartir nuestros datos con la comunidad hispanohablante. Si notás alguna frase rara o creés que nos faltó usar algún término bien local, ¡dejalo en los comentarios! Hacemos lo mejor que podemos para que la info sea útil para todos.

Proyecto 23 Argentina: Este artículo también está disponible en inglés. [Read the original English version: The Flat Valley of Laguna Torre: Patagonia’s Most Relaxing Walk]

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