Laguna Torre vs Laguna de los Tres: ¿Cuál hacer primero en El Chaltén?

El Chaltén tiene una forma muy particular de bajarte los humos con tu itinerario. Llegás con un plan súper organizado por colores, zapatillas de trekking a estrenar y la confianza ciega del que se la pasó mirando reels de la Patagonia en Instagram. Hasta que aparece el viento, se te ríe en la cara y te reacomoda las prioridades, a veces con cariño y otras a los golpes.

El Chaltén, Patagonia: gráfico comparativo de senderismo entre Laguna Torre y Laguna de los Tres, usando fotos reales de la ruta con textos llamativos, un rayo divisor y un banner ideal para planificar tu viaje.
Duelo de trekkings en El Chaltén, Patagonia: un gráfico comparativo de “Laguna Torre vs Laguna de los Tres” armado con nuestras fotos. De un lado, la onda glacial y dramática de la Torre; del otro, el cielo azul y la inmensidad del Fitz Roy en los Tres. Todo dividido por un rayo para ayudarte a elegir qué sendero encarar primero.

Así que si estás mirando los dos grandes pesos pesados—Laguna de los Tres (Fitz Roy) y Laguna Torre (Cerro Torre)—y te preguntás “¿Cuál hacemos primero?”, la posta es que estás haciendo la pregunta correcta… pero a la persona equivocada.

Se lo tendrías que preguntar al pronóstico del clima.

Nosotros pasamos seis noches en El Chaltén y así y todo tuvimos que jugar al Tetris con los senderos: hicimos Laguna de los Tres el día que nos tocó el mejor clima, después necesitamos un día entero para revivir, otro día nos quedamos en el banco por culpa del viento (con pura energía de café y medialunas), y finalmente encaramos Laguna Torre con un clima “zafable pero no increíble”—donde por algún motivo terminó siendo nuestro trekking largo más cómodo de todo el viaje.

Esta guía es el resultado de todo ese quilombo: una comparación práctica y sin vueltas, sumada a la realidad pura y dura de dos “foodies que hacen trekking”, intentando ganarnos las vistas a puro sudor.

Datos técnicos de los senderos (y por qué tus piernas los sienten distinto)

Saquémonos de encima las estadísticas aburridas de entrada. Te aseguro que a las seis horas de caminata, decir “son solo 25 km” deja de sonar como un dato divertido de tu personalidad.

MétricaLaguna TorreLaguna de los Tres
Distancia común ida y vuelta~18–20 km (más extensiones opcionales)~23–25 km (la clásica desde el pueblo)
Tiempo típico de marcha7–8 horas8–10+ horas
Perfil de esfuerzoLargo y parejo, sin subidas brutalesLargo y parejo… hasta el remate súper empinado
“El sufrimiento posta”Exposición al viento cerca de la laguna + cansancio de la distanciaLa trepada final + la bajada que te liquida las rodillas
La yapa más comúnCaminata por el filo al Mirador MaestriMirador a la Laguna Sucia
Mejor opción para día nubladoAlta (sigue valiendo la pena)Media (la foto épica depende de la visibilidad)

Una aclaración rápida para que no te vuelvas loco: vas a ver distintas distancias en internet porque hay varias rutas alternativas oficiales (especialmente para Laguna de los Tres por El Pilar o el Río Eléctrico).

Comparativa de trekkings: Torre vs Tres (elegí tu onda)

SenderoLa ondaIdeal paraTiempo típicoLa “parte áspera”Dependencia del clima para la fotoNivel de gente
Laguna TorreCaminata larga, constante y escénica por el valle con un glaciar dramático al final.Tu primer día fuerte, para practicar ritmo y resistencia “cómoda”.7–8 hs (más las extensiones)Básicamente lo largo que es + la exposición al viento en la laguna.Media (sigue estando buenísimo aunque no se vean los picos).Medio
Laguna de los TresEl peregrinaje clásico al Fitz Roy con un final que te rompe las piernas.El día de “yo vine a El Chaltén para ESTO”.8–10+ hsLa trepada final (y la bajada, obvio).Alta (un día despejado cambia todo).Alto

Si te vas a acordar de una sola cosa de este artículo, que sea esta: Laguna de los Tres es una apuesta fuerte. Laguna Torre es ir a lo seguro.

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Nivel de esfuerzo por kilómetro (o sea: dónde muere tu optimismo)

Esta es la parte que la mayoría de las guías se saltean, aunque es exactamente la info que tus piernas te están pidiendo a gritos.

Trekkings en El Chaltén, Patagonia: Nomadic Samuel y Audrey Bergner sonriendo en el sendero a Laguna Torre, con el bosque de lengas y picos nevados de fondo en un día espectacular en el Parque Nacional Los Glaciares.
Nomadic Samuel y Audrey Bergner hacen una pausa para una selfie súper tranqui en el sendero a Laguna Torre. Rodeados del bosque de lengas y la inmensidad patagónica, este momento resume perfecto la onda relajada de una de las mejores caminatas de día en El Chaltén.

Laguna Torre: cómo es el día paso a paso

Marca del kilómetroQué pasa acáCómo se siente
0–1Dejás el pueblo atrás, te sentís un campeón.Energía de precalentamiento, subida tranca.
~0.7Desvío a la cascada.“Ah, esto ya arranca lindo.”
2–3Primeros miradores en serio.Parada obligada para la foto.
~5Cruce hacia Laguna Madre e Hija.Te das cuenta de que la montaña tiene opciones.
5–8Caminata por el valle.Modo crucero: parejo, escénico y rendidor.
~8Zona del campamento De Agostini.“Ya casi llegamos… pero todavía falta.”
~9Laguna Torre.Viento a full, aire glacial y supervivencia a base de snacks.
+2 (ida y vuelta)Caminata por el filo al Mirador Maestri.Dosis extra de drama si te da el cuero y hay buena vista.
Vistas de Laguna de los Tres en El Chaltén, Patagonia: Nomadic Samuel y Audrey Bergner sonriendo en el clásico mirador del Fitz Roy, con la laguna turquesa, picos de granito, nieve y el clásico viento patagónico en un día súper despejado.
Nomadic Samuel y Audrey Bergner celebran haber llegado al icónico mirador de Laguna de los Tres en El Chaltén después de la sufrida trepada final. Con las torres de granito del Fitz Roy y el lago turquesa de fondo, esta foto captura el desahogo emocional del trekking más famoso de la Patagonia.

Laguna de los Tres: el clásico “es re tranca hasta que te mata”

TramoQué pasa acáCómo se siente
Inicio → Miradores intermediosBosque, río, subida constante.Esfuerzo llevadero, sobrás de paisajes para parar.
Miradores → Zona PoincenotAparecen los picos, más gente, la ansiedad sube.“Ya casi estamos” (spoiler: ni a palos).
Poincenot → Laguna de los TresLa famosísima trepada final (~400 m de desnivel).Lento, a pura piedra, jadeando sin parar. La realidad te pega en la cara.
La cima + lagunaLa gloria del Fitz Roy (si se deja ver) + viento.Fascinación pura + “¿Por qué cuesta tanto masticar un alfajor con este frío?”.
La bajadaLa gravedad te cobra la factura.Impuesto directo a las rodillas, cuádriceps y concentración mental.

Si estás decidiendo “cuál hacer primero”, la clave es esta: Torre es un día larguísimo pero parejo; De los Tres es un día largo con una prueba de supervivencia al final.

Infografía de senderismo en El Chaltén comparando Laguna de los Tres vs Laguna Torre, explicando qué caminata hacer primero según el clima, estado físico, cansancio del viaje y las rodillas.
Un machete visual y práctico para decidir entre Laguna de los Tres y Laguna Torre en El Chaltén. Esta infografía desglosa los escenarios reales—ventanas de buen clima, fatiga, estado físico, aguante de rodillas y las ganas de ver el amanecer—para ayudarte a elegir qué sendero encarar primero.

Cómo elegir qué trekking hacer primero en El Chaltén

Acá tenés el machete que de verdad sirve en la vida real.

Tu situaciónHacé primeroPor quéLa regla de oro para no dártela en la pera
Tenés un solo día con cielo limpioLaguna de los TresEl Fitz Roy es la postal definitiva, y las nubes te pueden arruinar el show.Arrancá bien temprano y ponete un horario límite para pegar la vuelta.
Recién llegás / estás detonado del viajeLaguna TorreEs largo pero suele ser más constante; ideal para aflojar las piernas y probar las capas de ropa.Pegá la vuelta si el viento te está volviendo loco a mitad del valle.
No le tenés mucha fe a tu estado físicoLaguna TorreEl ritmo es más compasivo, y si decidís abandonar antes, no te vas a sentir tan culpable.Dejá de mandarte el clásico “hacemos un poquito más” cuando notes que ya no das más.
Tus rodillas odian las bajadas empinadasLaguna Torre primeroDe los Tres te liquida en la bajada si venís apurado.Usá bastones o bajá en modo abuela en cámara lenta.
Podés hacer los dos, pero solo un día va a estar lindoGuardá De los Tres para el día épicoEs el que más te va a doler perderte.Torre sigue rindiendo un montón aunque el día esté “medio pelo”.
Estás buscando la foto del amanecer en los picosDepende de dónde duermasAcampar te cambia el juego (y la hora de salida).Si no estás en carpa: elegí la logística de amanecer que menos te complique la vida.

Mi recomendación de cabecera

  1. Hacé Laguna Torre primero como tu día para probar la maquinaria.
  2. Dejá Laguna de los Tres para el segundo intento en el día de mejor pronóstico, cuando ya tengas recontra claro tu ritmo, el tema del abrigo y la moral esté a tope.

Y sí, nosotros lo hicimos exactamente al revés, porque la Patagonia nos regaló una sola ventana de cielo azul y nos tiramos de cabeza.

Cartel de bienvenida a El Chaltén en la entrada del pueblo en Patagonia, Argentina, con señalización de madera, logos del parque nacional, cielo despejado y montañas de fondo, marcando la puerta de entrada a los senderos.
El icónico cartel de bienvenida a El Chaltén te recibe al llegar a la capital nacional del trekking. Esta marca de madera rústica te avisa que ya estás en el punto de partida de trekkings legendarios como Laguna Torre y Laguna de los Tres en el Parque Nacional Los Glaciares.

Nuestro itinerario real jugando al “ajedrez climático” en El Chaltén

Nos quedamos seis noches. Y no porque seamos unos viajeros iluminados del “slow travel”… sino porque el clima en la Patagonia es básicamente una maquinita tragamonedas, y queríamos tener más chances de ganar.

DíaQué hicimosPor qué importó en la decisión Torre vs Tres
1Llegada desde El Calafate + atardecer en Mirador de los CóndoresUna caminata corta es el precalentamiento ideal para “aflojar el micro”.
2Laguna de los TresEra el mejor día de clima de la semana = andá a buscar el premio gordo cuando podés.
3Día de recuperaciónDe los Tres nos dejó en modo zombi (por la subida final + bajada eterna).
4Viento tan bestia que no nos podíamos parar → gira de cafésEl viento te puede arruinar los planes incluso en pleno verano.
5Laguna TorreEl “trekking largo y cómodo”, aunque las nubes nos taparon un poco el show.
6Chorrillo del Salto + Mirador de las ÁguilasLa prueba de que los días tranca te salvan la vida entre caminatas grosas.

La moraleja es esta: si tenés solo 2 o 3 días, podés llegar a tener una suerte bárbara… o podés terminar pasando tu “gran día de trekking” agarrando una medialuna a dos manos para que no salga volando.

Mirador de Laguna de los Tres en El Chaltén, Patagonia, mostrando la laguna glaciar color turquesa bajo el Cerro Fitz Roy con picos nevados, trekkers descansando en las piedras y un paisaje alpino brutal.
La legendaria recompensa de Laguna de los Tres te entrega el drama patagónico en su máxima expresión. Después de la brutal trepada final, los senderistas se ganan esta vista de la laguna glaciar enmarcada por los picos de granito del Fitz Roy y los campos de nieve. Es lejos uno de los momentos más épicos y sufridos de toda la Patagonia.

Laguna de los Tres (Fitz Roy): el nivel del jefe camuflado de sendero amigable

Laguna de los Tres es tramposa porque arranca como un documental re chill y termina como un examen final para el que no estudiaste nada. La vibra a la mañana puede ser pura magia: cielo despejado, el Fitz Roy asomando majestuoso desde el pueblo y esa confianza de “hoy somos unos montañistas bárbaros” que te hace sentir que te merecés un descuento en la tienda de Patagonia. Audrey y yo desayunamos temprano (El Chaltén arranca con horario de montañista), salimos llenos de ilusión… y al toque hicimos la novatada más grande de todas: nos olvidamos el mapa y perdimos un montón de tiempo buscando el inicio del sendero. No es una tragedia—está bien señalizado—pero es el primer recordatorio de que esta montaña te cobra el “impuesto al boludo” temprano para facturarte fuerte más tarde.

Haciendo trekking en Laguna de los Tres en El Chaltén, Patagonia, con caminantes avanzando hacia el Monte Fitz Roy por terreno rocoso, bosque de lengas y clima despejado.
Los senderistas avanzan a paso firme por la ruta a Laguna de los Tres en El Chaltén, subiendo de a poco hacia el Monte Fitz Roy. Esta parte de la caminata te muestra el clásico mix patagónico: camino rocoso, verde alpino y picos nevados, inflando la ansiedad antes de llegar a la gran trepada final.

La psicología de la caminata: te engatusa con paisajes y después te roba el alma (con educación)

Durante la primera gran parte del camino, la montaña te recompensa a cada rato: vistas al río, tramos de bosque y un ritmo parejo que te convence de que tenés todo bajo control. Y de golpe aparece la Laguna Capri y básicamente intenta terminar tu día ahí mismo—en el buen sentido. Porque la vista del Fitz Roy desde Capri es tan zarpada que te cae una ficha muy real: “Podríamos parar acá y sentirnos re capos igual”. Nosotros usamos los baños del campamento Capri, metimos unos snacks, absorbimos el paisaje y nos enfrentamos a la decisión más peligrosa de El Chaltén: pegar la vuelta como gente sensata… o seguir adelante porque el Fitz Roy “te está llamando”.

Laguna Capri en El Chaltén, Patagonia, con trekkers descansando junto al agua azul con el Monte Fitz Roy de fondo, marcando la primera gran parada fotográfica del sendero Laguna de los Tres.
Laguna Capri es el primer gran premio fuerte de la caminata a Laguna de los Tres. Después de subir por el bosque, este lago re tranquilo te regala unas vistas brutales del Fitz Roy, y por eso un montón de gente lo elige como el punto final de su ruta si no quieren encarar el tramo duro hasta arriba.

Capri es la gran bifurcación (y el momento de mayor lucidez de todo el trekking)

Acá es donde Laguna de los Tres se divide en dos experiencias totalmente distintas. Si cortás en Capri (o hacés los miradores cortitos de esa zona), igual te llevás un día de clase mundial, pero te ahorrás la parte donde tus piernas empiezan a negociar con vos. Si seguís, el sendero puede parecer engañosamente llano y escénico por un buen rato, y es exactamente por eso que la gente se la cree y dice: “Nah, ya estamos a nada”. Ahí es donde los carteles de los kilómetros en El Chaltén son una obra maestra: te bajan a la tierra. Nos pareció genial tener una marca cada kilómetro porque te obliga a hacer la de adulto responsable: chequear el ritmo, la luz, tu nivel de energía, y decidir si agregás desvíos o vas directo al grano. Es como un sistema anti-delirios integrado… que vas a agradecer mucho cuando la montaña empiece a volverte loco cerca del final.

Cartel de Laguna de los Tres en El Chaltén que dice “Senda Fitz Roy Km 9 de 10”, marcando el inicio del último kilómetro empinado, la subida más dura del trekking en la Patagonia.
El famosísimo cartel de “Km 9 de 10” en Laguna de los Tres avisa que se viene la peor parte. Para cualquiera que esté caminando por El Chaltén, este poste de madera marca el inicio del momento de la verdad, físico y mental, antes de chocar de frente contra la trepada de pura roca hacia el mirador del Fitz Roy.

El baño de realidad del “último kilómetro” (El Km 9 es donde tu ego viene a morir)

La gente te habla del “último kilómetro” con un tono tan dramático que parece un cuento de terror para asustarte. Pero no mienten. Ese día nosotros llegamos al Km 9 y de la nada nos topamos con el embudo: todo el mundo está detonado, el camino se vuelve de ripio y piedra suelta, la pendiente parece algo personal contra vos, y encima tenés que estar el doble de atento justo cuando ya no te queda una gota de entusiasmo. Esta es la sección donde los bastones de trekking dejan de ser “una chetada de profesional” y pasan a ser un “por qué no los alquilamos, somos unos giles”. Lo único más constante que la gravedad acá es la gente bajando y diciéndote “¡dale que vale la pena!”, lo cual motiva pero a la vez aterra, porque te da la pauta de que estás a punto de descubrir de qué material estás hecho.

Laguna de los Tres en El Chaltén, Patagonia, mostrando el agua glaciar turquesa, costa rocosa y las agujas de granito bajo nubes dramáticas.
Las vistas épicas de Laguna de los Tres te dan una de las recompensas más inolvidables de la Patagonia. El lago glaciar color turquesa enmarcado por el granito salvaje del Fitz Roy, la nieve y las nubes de montaña encapsulan a la perfección la mística de este trekking.

La cima: vistas de locos + viento brutal + modo supervivencia con los snacks

Y finalmente llegás. Laguna de los Tres es de esas raras recompensas que no necesitan filtros ni ángulos raros para verse bien en fotos, porque la escala del lugar es absurda y el Fitz Roy es el rey. Pero la experiencia allá arriba suele venir con un condimento 100% patagónico: el viento. Audrey y yo estábamos famélicos y básicamente nos quedaban las sobras—pura vibra de barrita de cereal y algún caramelo loco—así que hicimos lo que cualquier turista elegante y refinado haría: nos atrincheramos atrás de una roca y nos devoramos lo que teníamos.

Trekking a Laguna de los Tres en El Chaltén, Patagonia, mostrando la escala diminuta de los humanos frente a las inmensas paredes de granito del Monte Fitz Roy en la subida final.
En la parte final hacia Laguna de los Tres, los caminantes parecen hormigas bajo las monstruosas paredes de granito del Fitz Roy. Esta perspectiva brutal te hace entender la inmensidad de la cordillera patagónica y te explica clarito por qué la última trepada te deja con la lengua afuera.

La bajada: la parte que nadie sube a Instagram (y la que vas a recordar cada vez que te sientes)

La bajada es el momento donde Laguna de los Tres se transforma silenciosamente en un trekking completamente distinto. Subir es duro de una manera heroica, del estilo “dejá todo en la cancha”. Bajar es un desgaste lento que te va limando de a poco: duelen las rodillas, te queman los cuádriceps, sentís las plantas de los pies y encima tenés que concentrarte para no irte de cara contra las piedras después de todo el día caminando. Llegó un punto donde dejamos de parar para decir “fijate qué locura esta vista” y empezamos a parar en modo “mis piernas renunciaron a su puesto de trabajo”. Hasta bromeábamos con que nos vengan a buscar en helicóptero, no por estar en peligro, sino porque esos kilómetros finales en sube y baja te fulminan cuando no venís entrenado y te la pasaste comiendo de todo en la previa. Y al día siguiente quedó confirmado: estábamos tiesos, arruinados y tuvimos que tomarnos un día libre obligatorio del trekking.

Por qué tendrías que “ahorrarte” esta caminata para el día de mejor clima

Si la vida te da un solo día despejado, este es el trekking que tenés que exprimir al máximo. Laguna de los Tres no se trata solo de “ver cosas lindas en el camino”; es una procesión hacia una postal icónica. Cuando el Fitz Roy se deja ver, entra directo al top de “mejores cosas que hicimos en la vida”. Cuando está tapado de nubes, igual podés pasar un día bárbaro (el bosque y los miradores de la mitad están buenísimos), pero la ecuación emocional no es la misma, porque acabás de pagar el precio físico del “jefe final” y el tipo decidió no ir a laburar ese día. El viento también juega: esa parte final al descubierto es donde “un poquito de brisa” se transforma en “¿por qué mi sándwich está intentando fugarse a Chile?”.

Quiénes deberían darle prioridad a Laguna de los Tres primero (y quiénes deberían dejarla para el final)

Hacé esto primero si andás corto de tiempo y ves una ventana de clima de esas que no se dan seguido: cielo limpio, viento razonable y un pronóstico que sería un crimen desperdiciar. También es un golazo como tu “primer gran trekking” si venís afilado de estado físico para bancarte días largos y remates empinados, sabiendo que al otro día no te vas a derretir en la cama como nos pasó a nosotros. Pero si llegás a El Chaltén igual que Audrey y yo—felices, recontra alimentados, con cero entrenamiento y armados solo a base de optimismo y snacks—entonces la jugada inteligente es tratar a este sendero como un premio que te ganás después de haber puesto a punto la máquina.

La estrategia de horarios para no arruinarte la vida (y no convertir el Km 9 en hora pico)

Arrancá lo suficientemente temprano como para estar trepando la parte áspera antes de que se arme la fila india de gente cansada. Sí, en verano tenés luz hasta tardísimo en El Chaltén, pero la longitud del día no te da permiso para salir al mediodía; te da margen para caminar más lento, tomarte mil pausas y volver a casa sin volverte loco. Si sos de los que pierden la batalla contra la panadería, dejá la docena de facturas como premio para la vuelta, no como excusa para arrancar a las 10:30 a.m. Ah, y una cosa más: si podés armarte la vianda la noche anterior, hacelo. Llegar a la cima sin comida te enseña humildad de la peor manera.

El mini machete para decidir hasta dónde llegar en Los Tres

Si te sentís…Mejor punto finalPor qué funciona
Una máquina, el clima está joya y saliste tempranoLaguna de los TresVas a llevarte la foto épica que viniste a buscar.
Bien pero no sos de fierroLaguna Capri + miradoresUnas vistas demenciales del Fitz Roy sin comerte la subida asesina.
Atrasado o se está levantando alto vientoPegar la vuelta antesVas a disfrutar más el día y te evitás la famosa “bajada de la miseria”.
Audrey Bergner parada con confianza sobre una roca al inicio del sendero Laguna Torre en El Chaltén, Patagonia, lista para arrancar la caminata.
Audrey Bergner hace una pausa con pura confianza en el sendero Laguna Torre antes de mandarse un día entero de caminata. Con los picos patagónicos espolvoreados de nieve y el bosque de lengas marcando la ruta, este momento capta esa paz previa a arrancar uno de los senderos más agradecidos de la zona.

Laguna Torre (Cerro Torre): el clásico amigable que sigue siendo una locura

Laguna Torre es la ruta que elegís cuando querés un día patagónico full sin tener que sentarte a negociar emocionalmente con tus piernas en un último kilómetro brutal. Sigue siendo largo—es un trekking en serio—pero el esfuerzo es más compasivo, y la jornada se siente más como una aventura constante que como un enfrentamiento épico a todo o nada. Audrey y yo hicimos la Torre después del día del Fitz Roy, de habernos clavado un día de descanso obligatorio, y después de un temporal de viento tan violento que casi nos tira al piso; y así y todo, de alguna forma se sintió como nuestra caminata larga más placentera. Y ojo, no es un halago menor viniendo de dos personas que admiten abiertamente haber llegado a El Chaltén en modo 100% foodie y tuvimos que “fabricar piernas” sobre la marcha.

Audrey Bergner caminando por el sendero Laguna Torre en El Chaltén, rodeada del bosque de lengas y montañas patagónicas al fondo.
Audrey Bergner avanza por la ruta de Laguna Torre en El Chaltén, tapada de bosque de lengas y vistones de montaña. Esta zona súper tranqui te demuestra por qué Laguna Torre tiene un ritmo mucho más llevadero y amable que otras bestias de la Patagonia, dándote un progreso continuo sin el masoquismo final.

El superpoder del sendero: tiene buen ritmo (y eso te cambia la cabeza)

La mejor manera de describir Laguna Torre es que tiene envión. Arrancás con un poco de subida (lo justo para sentir que estás haciendo algo de ejercicio respetable), y más o menos por el Km 3.5 o 4 se aplana todo y se transforma en una caminata por un valle enorme donde podés meterle pata de lo lindo. Ese “aplanamiento” te levanta la moral a niveles siderales. En De los Tres, la parte jodida te espera al final como una trampa. En la Torre, lo difícil es básicamente la distancia y el hecho de que el viento te puede cansar cerca del final; pero el sendero nunca te sorprende con una pared vertical cuando ya estás cocinado. Es la gran diferencia entre decir “voy a caminar todo el día” y “voy a caminar todo el día y después tengo que ir al casting de un documental de supervivencia en el kilómetro nueve”.

Cartel del sendero Laguna Torre en El Chaltén indicando Senda Laguna Torre Km 6 de 9, mostrando un progreso constante en la caminata al Cerro Torre.
El cartelito de “Km 6 de 9” en Laguna Torre te tira un mimo al alma en medio del trekking. A diferencia del castigo que significa el último kilómetro en el Fitz Roy, esta marca te confirma que venís a un ritmo parejito y que la mayor parte de la subida ya te la sacaste de encima.

El guion de la ruta (y por qué este trekking se siente como una película con capítulos)

Algo que nos encantó es lo fácil que es leer el día, porque la señalización del sendero básicamente te va contando una historia: la cascada al principio, los miradores, los cruces, el campamento De Agostini, y pum, la laguna. Esos pequeños premios evitan que la caminata se vuelva una cinta de correr interminable. Podés partirla mentalmente en tramos, clavar un snack en cada posta y mantener la alegría allá arriba. Porque no hay nada mejor que poder decir: “Listo, llegamos al kilómetro dos, hora de hacer un almuerzo express”, sin culpa alguna.

Nomadic Samuel parando para sacar fotos mientras hace el sendero a Laguna Torre en El Chaltén, rodeado de colinas verdes y la amplitud del valle.
Nomadic Samuel metiendo una pausa en el camino a Laguna Torre para gatillarle fotos al paisaje de la Patagonia. Este sector más abierto del sendero resalta los valles inmensos y el ritmo re tranca que hace que Laguna Torre sea la preferida de los que buscan paisajes épicos sin terminar pidiendo la hora.

Cómo se siente en el cuerpo (o sea: por qué dijimos que es “cómoda”)

La onda en la Torre es mucho más constante y (aunque no lo creas) más relajada. Nosotros nos dábamos el lujo de parar a cada rato porque queríamos quedarnos mirando el paisaje, no porque teníamos las piernas hechas gelatina. Además, suele haber más protección de la que te imaginás: el viento en el pueblo puede ser una falta de respeto, pero una vez que te metés en el bosque, zafás bastante. Al principio íbamos a dos por hora porque no podíamos parar de sacar fotos (la Cascada Margarita es una locura en serio). Pero como después la ruta se aplana, podés recuperar el tiempo perdido por más que sigas parando. Esa es una de las grandes razones por las que la Torre es ideal para arrancar: te perdona un montón si no tenés un ritmo perfecto.

Nomadic Samuel caminando por una sección tranquila del bosque de lengas en el sendero Laguna Torre, mostrando el lado más calmo del trekking.
Nomadic Samuel caminando por un rinconcito súper tranquilo del bosque de lengas yendo para Laguna Torre. Lejos del malón de gente y de las ráfagas en las crestas, esta zona te muestra por qué Laguna Torre casi siempre te da una experiencia inmersiva y de paz, sin sacrificar para nada el paisaje imponente.

El factor gente: no estás solo, pero fluye distinto

Si lo comparás con el pasillo de gente del Fitz Roy, Laguna Torre parece un oasis. Ojo, te cruzás a un montón de personas (por algo es famoso), pero también ligás tramos largos donde no vuela una mosca y podés escuchar el río, el viento en los árboles y tu monólogo interno debatiendo qué te vas a pedir para cenar. Ese silencio vale oro porque le cambia por completo el sabor al día. En De los Tres, estás gestionando el cansancio físico y esquivando gente a cada rato. En la Torre, por lo general, solo estás… caminando. Y eso en un lugar como la Patagonia es espectacular.

Laguna Torre en El Chaltén, Patagonia, bajo un clima nublado y gris, mostrando los colores apagados del lago glaciar y las montañas tapadas.
Laguna Torre en un día patagónico medio pelo te da una vibra muy distinta a la postal con sol radiante. Con el Cerro Torre escondido entre las nubes y el lago glaciar en tonos grises, el final se siente más dramático que fotogénico—sigue siendo bellísimo, pero es un recordatorio de que el clima manda en tu experiencia caminando por El Chaltén.

El destino: a veces gris, a veces tapado, pero 100% Patagonia salvaje

Te voy a ser totalmente honesto: el “efecto wow” de Laguna Torre depende muchísimo de qué tan despejado esté. En un día nublado, el color de la laguna se apaga (nosotros jodíamos con que parecía un café con leche), y los picos famosos tienen la mala costumbre de desaparecer atrás de la neblina. Y adiviná qué: nos pasó eso. Audrey y yo no pudimos ver bien el Cerro Torre y la famosa foto de las “tres agujas” brillaba por su ausencia. Pero aun así, el lugar destilaba una atmósfera tremenda: los minitempanos flotando, cordilleras por todos lados, y esa sensación de aislamiento total que te hace olvidar que existe el Wi-Fi. Como el sendero en sí es tan disfrutable—cambia de paisajes todo el tiempo, hay bosques, ríos, vistas de glaciares—no sentís que te hayan “arruinado” el día. Simplemente sentís que el guion que te armó la Patagonia ese día iba más por el drama que por la perfección de las postales.

Carpa en el campamento De Agostini en Laguna Torre, El Chaltén, metida en el bosque de lengas.
Una carpa armada en medio del bosque de lengas en el campamento De Agostini, a pasitos de Laguna Torre. Este camping gratis es un golazo porque te deja dividir el trekking en dos días o salir tempranísimo para ganarle a las ráfagas de viento y aprovechar el valle a solas.

El momento campamento (y la eterna tentación de los fideos ajenos)

El campamento De Agostini es de esos lugares que te hacen mirar las cocinas de gas portátiles de los extraños como si estuvieras en un restaurante estrella Michelin. Nosotros llegamos con un hambre voraz, vimos a unos flacos cocinándose unos fideos de paquete y automáticamente empezamos a armar mentalmente la cena monstruosa que nos íbamos a comer como táctica motivacional para encarar los nueve kilómetros de vuelta. Acá es donde Laguna Torre le saca un cuerpo de ventaja a De los Tres como experiencia de un día: por más fundido que estés, la vuelta se siente realizable. El valle chato ayuda, y podés poner piloto automático cuando lo necesitás. Nosotros guardamos las cámaras y marchamos a paso militar con la comida entre ceja y ceja.

Por qué la Torre suele ser el mejor “primer intento” (sobre todo si no tenés piernas de acero)

Lo decimos sin rodeos: si no sabés qué caminata mandar primero, la Torre casi siempre es la movida más inteligente porque te funciona de tutorial para entender cómo es la onda en El Chaltén. Te calibra las distancias, te enseña cómo pega el viento, cómo jugar con las capas de abrigo, y qué comer y a qué ritmo ir, sin darte con un palo en la cabeza con el repecho asesino que hace famoso a De los Tres. Es un sendero nivel medio, pero muy lógico si estás sano, vas constante y te bancás hacer pausas. ¿Y si el clima está flojo de papeles? La Torre igual garpa porque el viaje en sí es el gran protagonista. De los Tres también la rompe con clima cruzado, pero es ahí donde te podés sentir medio estafado si el Fitz Roy decide no salir a la cancha justo después de que le entregaste hasta tu última gota de energía.

La ventaja de no aburrirse nunca (bosques, ríos, el glaciar a lo lejos, y apuro cero)

Hacer la Torre es como meter un montón de paisajes en la licuadora en un solo día. Tenés bosques con distinta onda (incluyendo una zona que parece sacada de una película de terror de lo lúgubre que es), valles abiertos, el sonido del río, lagunitas escondidas que aparecen detrás de una curva, y ese glaciar asomando a lo lejos que te tira para adelante porque al cerebro le encanta tener un objetivo visual a la vista. ¿Y la mejor parte de todo? No hay apuro. Audrey y yo fuimos mucho más relajados acá que en De los Tres, en gran parte porque sabíamos que no nos esperaba un monstruo vertical en el último kilómetro queriendo robarnos el alma. Te podés frenar, comer algo, gatillar fotos, respirar, y así y todo llegar de vuelta al pueblo sintiendo que exprimiste el día sin haber ido a una misión en Irak.

El machete rápido para meterle extras al día de la Torre

Si las condiciones son…Mandate a hacer estoOlvidate de hacer esto
Despejado + vientito leveAgregale más miradores o quedate colgado más tiempo en la laguna.Volver a las apuradas.
Nubes a mediasDisfrutá del paseo e igual intentá llegar a la laguna.Apegarte emocionalmente a la idea de ver el Cerro Torre perfecto.
Súper ventosoCortá los descansos; almorzá antes; pegá la vuelta si empezás a patinar.Jugártela en los tramos más expuestos al viento.

El factor determinante: el clima y el viento (la Patagonia elige el menú por vos)

Si querés organizar todo de antemano diciendo “el martes hago la Torre y el miércoles De los Tres”, estás queriendo agendarle horarios a alguien que tiene su propia personalidad. La Patagonia se te va a reír en la cara.

Mejor, usá esta lógica:

La regla de la visibilidad

  • ¿Pronóstico de cielo limpio en la montaña? De cabeza a Laguna de los Tres.
  • ¿Nubes cruzadas o día “meh”? Tirate para Laguna Torre (la seguís pasando bomba igual aunque las piedras jueguen a las escondidas).
  • ¿Está espeso que no se ve nada? Mandate una caminata corta, comete algo grasiento e irresponsable, y guardá las piernas para mañana.

La lógica del viento (la pura y cruel verdad)

El viento en el sur no solo te da frío. Te frena, te cansa el doble, y te pone en peligro, especialmente en los filos y en las bajadas empinadas con piedra suelta. Tuvimos un día donde las ráfagas eran tan extremas que nos costaba mantenernos de pie. Eso no es “forjar el carácter de montañista”. Eso es “forjar paciencia en la confitería”.

Data vital para armar el plan: fechas, clima, plata, campings y logística

Antes de que nos pongamos poéticos con las agujas de granito, acá tenés la posta de qué es lo que define si pasás un día increíble o si terminás sumando una “anécdota de la que aprendimos muchísimo”.

Temporadas y luz natural (para que no salgas a caminar a ciegas)

La temporada alta indiscutible de El Chaltén es más o menos desde fines de primavera hasta principios de otoño (es decir, entre noviembre y marzo), que es cuando tenés luz de sobra y casi cualquiera puede trepar a los grandes miradores sin tener que hacer un curso de supervivencia en hielo. Viajar en temporada media igual puede ser una locura—hay menos gente, los paisajes se ponen más dramáticos—pero es mucho más probable que te comas manchones de nieve, un barro bárbaro y una trepada final que se ponga bastante más picante de lo que dice el folleto.

La cantidad de luz natural juega un papel gigante:

  • En el pico del verano, los días son larguísimos (amanece súper temprano y el sol no se va más), lo que te regala un margen de maniobra espectacular.
  • En media temporada, tenés que ser un relojito con los horarios de salida porque la ventana de luz se te achica rapidísimo.

Moraleja práctica sobre “cuál elegir primero”:
Si venís en pleno enero, podés darte el lujo de improvisar un poco. Si venís en temporada media, asegurate de clavar el trekking más jodido (De los Tres) el día más lindo, sin viento, y saliendo con los primeros rayos de sol.

El viento y el clima: una tabla de decisiones que posta te va a servir

En el sur, el clima no se divide en “lluvia o sol”. Se mide en visibilidad, ráfagas de viento y qué tan rápido se te da vuelta la tortilla.

Lo que dice el pronósticoLo que significa en la montañaLa jugada inteligente
Despejado + nada de vientoSe ven los picos y la cima se la banca súper bien.Laguna de los Tres (andá a cobrar la postal).
Lindo pero re ventosoLas vistas van a estar tremendas, pero las partes destapadas te van a limar la energía.Cualquiera de los dos, pero arrancá antes y andá con pie de plomo.
Nublado, casi sin chances de abrirTe llevás el drama de la bruma y capaz se asoma algo un ratito.Laguna Torre (el viaje garpa por sí solo).
Alerta de viento fuertePerdés el equilibrio de la nada y comer un sándwich pasa a ser un deporte extremo.Caminatas cortas, pasear por el pueblo y diplomacia en alguna cafetería.
Agua + frío + no se ve a un metroPiedras patinosas y vas a paso de tortuga.Quedate guardado y ahorrá piernas para un día decente.

Acampar y buscar el amanecer: la jugada de profesional

Armar la carpa es el verdadero truco que transforma la frase “salí temprano” de un cliché motivacional a un plan que funciona. Las bases clásicas para hacer noche en estos dos son:

  • Poincenot (tu centro de operaciones si querés el amanecer épico en De los Tres).
  • De Agostini (tu cuartel general para la foto del alba en la Torre).
  • Laguna Capri (la alternativa más tranqui para hacer noche, pero que te deja re bien posicionado).

La posta es esta: si vas a dormir en la montaña, la pregunta ya no es “cuál hago primero”, sino “¿qué amanecer me quita más el sueño?”.

  • ¿Querés ver el Fitz Roy prendiéndose fuego de color rojo apenas asoma el sol? Armá en Poincenot.
  • ¿Buscás la onda mística del Cerro Torre y el glaciar con las primeras luces? Metete en De Agostini.

¿Y si pasás de la carpa? Podés tirarte a hacer las dos rutas en el mismo día volviendo al pueblo, pero arrancá de madrugada y no te creas de goma, porque la fatiga es real.

🥾 Plan B: Tours y excursiones facilitas para escaparse desde El Chaltén

Hasta el montañista más purista tiene que tirar de un “Plan B” en algún momento acá abajo. Cuando el viento se pone insoportable, tenés las piernas liquidadas o, simplemente, querés que otro se rompa la cabeza organizando la logística, las opciones de Viator te salvan el día sin transpirar.

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OpciónPara qué es idealDónde reservar
🚌 Excursión de día completo a El Chaltén (desde El Calafate)Una forma súper tranca de ver El Chaltén sin tener que comprometerte con un trekking criminal.Tour de Día Entero a El Chaltén desde El Calafate (Viator)
🧊 Glaciar Perito Moreno (día completo) + Safari en lancha opcionalEsa de toda la vida que tenés que tildar de la lista y no requiere que dejes el alma caminando.Tour de Día Entero al Perito Moreno con Lancha Opcional (Viator)
🚤 Navegación “Todo Glaciares” (Upsala y Spegazzini)Paisajes glaciares a lo bestia pero con puro confort (o sea, dejá que el barco labure por vos).Navegación Gourmet a los Glaciares Upsala y Spegazzini (Viator)
🗿 City tour por El Calafate + Cuevas de WalichuUn día comodín para meter historia y cultura (te salva la vida si el clima está indomable).Tour por El Calafate + Cuevas de Walichu (Viator)
🚙 Experiencia Nativo: Lagos y Cavernas (en 4×4)Aventura off-road y vistas zarpadas cuando ya te cansaste de caminar.Experiencia Nativo: Lagos y Cavernas (Viator)
🇨🇱 Escapada por el día a Torres del Paine (desde El Calafate)Puro lujo visual patagónico condensado en una jornada maratónica (salida larguísima, pero rinde a full).Tour de Día Entero a Torres del Paine desde El Calafate (Viator)

Entonces… ¿cuál hago primero? La respuesta final

Si vas a estar pocos días en el pueblo, sacate de la cabeza la idea de elegir “el mejor sendero”. Lo que tenés que decidir es cuál va a ser el mejor uso de tu día con mejor clima.

Andá por Laguna de los Tres primero cuando:

  • Mañana es el único día soleado y limpio que te marca la app.
  • Querés llevarte la foto de postal del Fitz Roy más que cualquier otra cosa en el mundo.
  • Te la bancás sabiendo que vas a terminar destruido por la subida final y que vas a necesitar un día para juntar las piezas después.

Arrancá con Laguna Torre cuando:

  • Tenés ganas de un sendero patagónico largo, clásico, pero que se deje caminar más fácil.
  • Todavía estás testeando cómo venís de ritmo, las zapas nuevas, y cómo frenar al maldito viento.
  • El clima viene mixto y buscás una caminata que valga la pena igual aunque las cumbres se hagan las difíciles.

Si viniste sobrado y tenés 4 a 6 días (la jugada de lujo)

Dejá que el pronóstico te arme el cronograma. Meté caminatas cortitas los días que sopla fuerte, andá a romperla en el sendero groso el día que esté radiante, y colá días de descanso en el medio como un adulto hecho y derecho que vino a pasarla bien y no a sufrir.

Ejemplos para armar tu itinerario

El de 2 días: “Vinimos a pasarla piola, no a internarnos”

DíaEl PlanEl Por Qué
1Laguna TorreEntrás en calor, testeás las piernas y te llevás un día clasiquísimo espectacular.
2Laguna de los Tres (saliendo tempranito)Te comés el premio mayor mientras todavía tenés vida en el cuerpo.

El de 3 días: “Consciente y al pie”

DíaEl PlanEl Por Qué
1Algo cortito (Cóndores / Águilas / Salto)Aflojás el viaje y te ponés a leer el clima en vivo.
2El día que marque mejor clima: vas a De los Tres o a la TorreInvertís el día de solcito donde más rinde.
3El sendero largo que te haya quedado pendiente (o uno de backup más chico)Te mantenés con la guardia alta y jugás según el cansancio.

De 5 a 6 días: “Modo ajedrecista patagónico”

Acá armás el combo:

  • 2 senderos fuertes (Torre + De los Tres).
  • 2 salidas cortas (Cóndores/Águilas, el Salto, el mirador de Capri).
  • 1 o 2 días en blanco para atajar temporales, elongar y tomar decisiones irresponsables en la panadería.

Las macanas que tenés que evitar (nosotros ya las hicimos, no caigas vos)

  • Mirar el pronóstico como si fuera una simple sugerencia. En el sur, es la ley.
  • Arrancar tarde un día largo porque estabas tan calentito en el desayuno que “cinco minutitos más”.
  • Subestimar la pared de roca del final en De los Tres (y ni te digo la bajada, te deja tecleando).
  • No llevar morfi de sobra para comerte allá arriba, donde el viento convierte comer en un deporte olímpico.
  • Tratar de enchufar los senderos largos uno atrás del otro como si fueras de hierro, sin darle bola a descansar.

En resumen…

Si querés la fórmula fácil que no falla casi nunca:

  • Arrancá por Laguna Torre para meterte un señor día de montaña en el bolsillo y ver de qué te estás haciendo.
  • Guardá Laguna de los Tres para cuando te toque el cielo más limpio de todos y salí a caminar de madrugada.
  • Si el viento te está diciendo que “ni se te ocurra”, hacele caso. La Patagonia no se va a ir a ningún lado, y tus tobillos te lo van a agradecer de por vida.

✨ ¿Listo para cerrar el plan en El Chaltén?

Preguntas frecuentes: Laguna Torre vs Laguna de los Tres (y cómo elegir con la cabeza fría)

¿Laguna de los Tres es posta más jodida que Laguna Torre?

Totalmente. La diferencia grosera está en el paredón del final (y en el dolor de la bajada a la vuelta). La Torre sigue siendo un tramo largo, pero se la banca a un ritmo mucho más constante y no te juega esa ficha de a todo o nada en los últimos metros.

¿Qué trekking me conviene más si está re nublado?

Laguna Torre se la banca mucho más en un día con nubes porque el viaje en sí mismo va mutando y la neblina le da un toque re dramático aunque los picos se escondan. De los Tres sigue siendo un golazo, pero la verdad es que para llevarte la foto icónica necesitás que se corran las nubes.

¿Da para hacer las dos en días pegados?

Poder se puede, pero es un montón. Y más si te mandás a De los Tres en uno de esos días donde las piernas se te vuelven de cemento. Organizarte tres días dejando uno en el medio para tirarte a descansar rinde mil veces más. Ponete a entrenar un poquito en tu casa antes, en vez de caer al pueblo rodando y en modo 100% foodie como hicimos nosotros.

¿A qué hora me conviene arrancar?

Temprano. Tempranísimo. Si le querés esquivar a los malones de gente y manejar tus tiempos tranqui, madrugar es la única salida. Pegar el amanecer arriba es una experiencia de otra galaxia, pero te sale redondo si dormís en carpa la noche anterior.

¿Son posta necesarios los bastones de trekking?

Si tenés o podés conseguir unos, llevalos sin dudar, en especial para De los Tres. En la bajada son tu mejor amigo porque el cansancio te empieza a nublar dónde ponés el pie.

¿Cuál de los dos se llena más de gente?

De los Tres casi siempre junta más bulto porque es el gran clásico de la zona, el Fitz Roy es el Fitz Roy. La Torre también tiene su público, obvio, pero el lugar es tan abierto que la gente se dispersa un poco más.

¿Vale la pena comerse la caminata a la Torre si las agujas están tapadas?

Casi siempre, sí. Los valles, el glaciar ahí nomás y toda la atmósfera de la zona te gritan “Patagonia salvaje” por más que el Cerro Torre esté jugando a las escondidas.

Recién me bajo del micro, ¿qué es lo primero que hago?

Si querés arrancar a caminar pero hacerla corta: tirate al Mirador de los Cóndores o al Chorrillo del Salto. Si tenés unas ganas locas de mandarte a algo groso pero no querés amanecer quebrado, tu mejor ficha es Laguna Torre.

Alguien con cero montaña encima, ¿puede subir?

Si no tenés problemas físicos y le ponés voluntad, sí podés. La clave está en madrugar, no mandarte a correr, cuidar el agua y la comida. Y más que nada, no subestimar al viento ni hacerte el loco en la última trepada de De los Tres.

Tengo un solo día en el pueblo, ¿cuál elijo?

Agarrá De los Tres si las nubes se portan bien y te morís por esa vista legendaria del Fitz Roy en primera fila. Tirate de cabeza a la Torre si el clima está indeciso, si preferís un día largo pero sin la locura del final, o si simplemente querés caminar tranqui sin dejar el físico tirado en la montaña.

Una nota de Samuel: Escribimos esta guía originalmente en inglés basándonos en nuestros viajes. Como amamos la Patagonia, usamos herramientas de traducción para pasarla al castellano rioplatense y compartir nuestros datos con la comunidad hispanohablante. Si notás alguna frase rara o creés que nos faltó usar algún término bien local, ¡dejalo en los comentarios! Hacemos lo mejor que podemos para que la info sea útil para todos.

Proyecto 23 Argentina: Este artículo también está disponible en inglés. [Read the original English version: Laguna Torre vs Laguna de los Tres: Which Hike Should You Do First in El Chaltén?]

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